jueves, 11 de febrero de 2010

Error de Sabio

Encara corajudo pa la puerta del gallinero con pasos de guapo y mirada de bravo. Adentro el plena oscuridad lo esperan sus gallinas tranquilas entre las pajas, después de un rato, el bravo sale notablemente cansado pero aun mantiene su aspecto amenazante; elige un lugar donde acomodarse y comienza a mirar a la luna con cierta violencia, como si la estuviese echando pa que salga el sol y pueda cantar con total impunidad.


Ahora son como las 3 o 4 de la tarde, las gallinas andan dando vueltas poray y el bravo este de repente siente como un frio que le levanta las plumas y le congela la cresta… -Parece que se me esta acabando el tiempo aca che… - dice pensativo, - Pero otro gallo bravo como yo no hay aca… Ni mucho menos MAS bravo que yo!!. Voy a tener que agarrar alguno de estos pichones que estan por salir y enseñarle todo lo que se, asi me puedo ir tranquilo -.

Desde ese momento andaba cada tanto por el gallinero mirando los huevo’, seleccionando cual seria el mas indicau’, ya no encaraba por las noches las puertas del gallinero, sino que se quedaba en la puerta mirando, cuidando y mirando con violencia la luna.


Despue’ de esperar y mirar y cuidar durante tres meses, salieron los pichones, pero los dueños de la chacra enseguida se los llevaron, dejando a 2 nomas, uno de ellos iba a ser el bravo. No era muy difícil saber cual iba a elegir el loco este… uno de esos pichones era una desgracia, era feo como un caniche con cruza de carpa, y tenia pinta de bastante inútil, la lombrice’ en la vereda se le escapaban y si soplaba un poco fuerte el viento, el desgraciado rodaba como una pelota hasta que algun arbol o pozo lo hacia frenar. El otro pichon no era la gran cosa pero por lo meno tenia mas actitud.


Asique el bravo este eligio al menos desgraciau y le empezo a enseñar todo lo que sabia, el pichon inpresentable confundio un cable de la pantalla solar del eletrico con una lombriz y ahí quedo nomas.


Un dia los dueños de la chacra trajeron unos huevos de avestruz, el bravo este ya viejo, poray deliraba un poco, y le contaba cosas al ya gallito bravo joven, cosas que cada vez eran mas inverosímiles. La cuestion es que el bravo viejo se sube al tarima donde estaban los huevo’ de avestru’ y se quedo mirandolos un buen rato, en una de esas el bravo chiflau le tira un beso a uno de lo’ huevo’ y despue una sonrisita… y como el que calla otorga, el loco este encaro nomas a darle un beso apasionau y dios sabe que cosa mas; lamentablente cuando lo besa (el gallo al huevo), el huevo se corre negandole el beso, en realidad se mueve porque el delirante plumifero lo choca, y el bravo intenta otra vez besarlo pero ahora mas rapido, - Este pico no te lo esperas – pensaria el lunatico, y llega darle un par de besos rapidos pero como resultante, al igual que la vez anterior, el huevo se vuelve a correr, pero esta vez pasa el borde de la tarima, y cae hacia el vacio… “el vacio”, es una expresión, debajo de la tarima estaba el gallito bravo joven.


Pobre bicho, no le habian enseñado a esquivar todavía… un loco, se apreto un huevo… y esa es la historia del gallo que no fue.

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