jueves, 4 de junio de 2009

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Sentado, en el rincón mas oscuro que encontré me propuse a escuchar
Intente de escuchar a mi corazón, pero parece que en ese momento no tenia para decir. Decidí entonces escuchar mis pensamientos, pero no se escuchaba nada fuera de lo común.
Me quede en total silencio creo que unos 30 minutos, mirando a la nada, buscando figuras que siempre veo en el día, pero solo encontraba la figura de la nada siempre atenta a todo lo que yo hacia.
De repente, comencé a percibir un sonido muy leve, no lograba descifrar si estaba cerca o lejos porque en cuanto comenzaba a pensar que se estaba acercando, las dudas me atacaban y disipaban todo tipo de hipótesis que creara.
Sentado, en el rincón mas oscuro que encontré, me sentí libre, me sentí pequeño, y ese leve sonido seguía, invariable e indescriptible.
Deje de sentir mi corazón latiendo, deje de sentir mi respiración, deje de sentir el suelo y las paredes que me deban respaldo; solamente sentía ese leve sonido, invariable e indescriptible.
Perdí el sentido del tiempo y del espacio y no me importo, estaba en el rincón mas oscuro que había encontrado y había dejado de sentir muchas cosas, pero nunca deje de sentir ese sonido leve, invariable e indescriptible.
Creo que pase días ahí o tal vez meses o años.
Sentado, en el rincón mas oscuro que encontré, solo, tranquilo, inhumano…
Se que en algún momento ese sonido muy leve, hizo una pequeña pausa y sentí como si me estuviese deslizando lentamente hacia bajo o hacia arriba, no lo se, y el sonido reapareció, mucho mas audible, pero siempre invariable e indescriptible, y escuche una voz que dijo “tus tinieblas”, la desconfianza que genero en mi; esa voz neutra, apática, fría, pero a la vez conocida, provoco que me moviera y que con ese movimiento sintiera un borde con mis pies que parecía un final y un comienzo. Decidí acercarme a ese borde y dejar colgar mis piernas, para ver si entre tanta oscuridad se veía algo, pero solo se veía la figura de la nada siempre atenta a mis movimientos.
Abría mis brazos y no tocaba nada, me preguntaba si tenia lo ojos abiertos, me preguntaba de donde venia ese sonido que ahora podía escuchar mas claramente que no variaba pero que no podía describir, pero como no obtenía respuestas me quede ahí sentado, en el rincón mas oscuro que encontré, solo, tranquilo, inhumano…

Después de encontrarme parado, mirando a un cielo oscurecido por un día que no se apura en llegar, encendí las luces, el rincón volvió a ser un rincón mas, y yo… yo también volví a ser uno mas…

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